Habilidades/Psicología

ACTITUDES RESILIENTES

 

Resiliencia es este vídeo (gracias Mariu). Resiliencia es pasar de oruga a mariposa. Resiliencia es cantar bajo la lluvia. Resiliencia es no para de pedalear. Resiliencia es vivir, no sobrevivir. Resiliencia es abrirse. Resiliencia es Hakuna Matata!

Todos tarde o temprano pasaremos por una situación difícil en nuestra vida (una con suerte, varias habitualmente): la muerte de un ser querido, una separación dolorosa, la pérdida de un trabajo que nos gustaba o nos mantenía a flote, un atraco, una enfermedad… Salir fortalecidos de ello, tener aún más ganas de vivir, sonreír más sinceramente, eso es resiliencia. Y aunque la visión pesimista de la humanidad pese siempre en nosotros, la realidad es que entre el 35% y el 55% de las personas actúan así. Lo raro es salir traumatizado. Lo raro es que en la vida todo vaya siempre bien.

ACTITUDES QUE NOS HACEN RESILIENTES

Sigue nadando

Ver la adversidad como reto y no como amenaza. Consiste en responsabilizarnos de nosotros mismos y solucionar los problemas en la medida de nuestras posibilidades. Es no parar de hacer cosas, de afrontar las dificultades activamente, proponiendo soluciones, realizando cambios en nosotros o nuestro entorno, seguir andando hacia nuestros objetivos, como Dori.

 

Cantar bajo la lluvia

Entender que el sufrimiento va a estar presente en nuestras vidas, no oponerse a él, no culparse ni culpar a otros. Abrirnos a ese dolor, sentirlo y controlarlo. Si lo negamos, no podemos manejarlo. Si lo aceptamos y lo reconocemos, podremos hacerlo nuestro y si es nuestro tenemos poder sobre él.

Ábrete Sésamo

Amistad. Resiliencia.

Ábrete a los demás. Tanto para dar como para recibir. Desde la profunda comprensión de que los demás no van a solucionar nuestros problemas por que no son su responsabilidad ni nos van a dar la llave mágica de la felicidad, contar con ellos para desconectar, apoyarnos, desahogarnos, solicitar algún favor, reír, reír y reír.

Cuida a quienes quieres, manténlos cerca. Será la mayor red que impedirá que te estampes contra el suelo.

Buscar el sentido

Cuando nos movemos por algo interno, cuando los valores nos ponen en movimiento y cuando queremos construir una vida con sentido, todo es más fácil. Las circunstancias externas sólo son eso, circunstancias. No obstáculos que nos impiden alcanzar cosas, sino circunstancias a las que adaptarnos y de las que aprender.

Sin embargo, si queremos lograr éxitos externos, visibles para los demás, los cambios no deseados nos parecen problemas que nos impiden alcanzarlos, en lugar de oportunidades para descubrir nuevos caminos hacia nuestras metas.

Vivir, no sobrevivir

En el ser humano el bienestar va más allá de comer bien y dormir lo suficiente. El ser humano necesita autorrealizarse, crecer, evolucionar. Afrontar la adversidad con decisión nos ayuda a crecer y a sentirnos mejor después de todo. Huir de ella, evadirla o negarla nos convierte en seres estancados en la irrealidad, en meros supervivientes. Pero si vemos las penas como un entrenamiento, una práctica de nuestros principios y capacidades, creceremos con ellas y eso nos hará sentirnos mejor.

Espejito, espejito mágico.

Mirarse con cariño, conocerse bien, sobre todo nuestras fortalezas, hará que podamos usarlas más fácilmente. Recordar situaciones en las que salimos fortalecidos o que solucionamos por nuestros medios. Repasar todo aquello que pensamos no lograr, pero conseguimos. Todo esto nos ayudará a tener confianza en nosotros mismos, en nuestras capacidades para afrontar adversidades. Cuanta más confianza tengamos, más fácilmente actuaremos.

Conocerse a uno mismoHakuna Matata

Tener perspectiva y esperanza. No todas las contrariedades son adversidades. Hay pequeñas contrariedades todos los días: una discusión con un ser querido, un catarro, un mal día en el trabajo, un cambio de planes… Y luego están las adversidades: perder una persona muy querida, una enfermedad grave, la quiebra del negocio… Confundirlas sólo nos mantendrá en un estado de negatividad constante que hará que nos encontremos sin fuerzas cuando lleguen las verdaderas adversidades.

 

Debemos mantener la perspectiva también en los momento difíciles. No todo es blanco o negro. El problema no desaparece, pero no debe contagiarnos ni a nosotros ni a nuestra vida. Nuestro ser querido no volverá, el dinero invertido no lo recuperaremos, pero seguimos vivos, con capacidad de volver a empezar o de centrar nuestras energías en otros aspectos de nuestra vida. Si sólo miramos lo que hemos perdido, sólo veremos vacío. Si vemos quienes somos, a quienes queremos, lo que podemos construir en el futuro, veremos esperanza.

 

Varios os habéis interesado en cómo educar a niños y adolescentes en la resiliencia: enseñándoles estas actitudes (las películas disney no siempre son satánicas, a veces ayudan) y aumentando su autoestima y su amor por la vida. Animándoles a superar ellos mismos las dificultades que se encuentran, siendo su apoyo en esta superación, recordándoles sus fortalezas y sobre todo, queriéndolos como son.

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